¿Sabes qué te estás echando en la cara?
Decidida a eliminar los tóxicos que abundan en la industria cosmética, Gaelle Duret y su socia crearon Tessa, una interesante línea de aceites orgánicos para la piel.
“La gente que me conoce no pueden creer que hoy esté en el mundo de la cosmética”, dice de entrada la belga radicada en Chile Gaelle Duret sobre su emprendimiento, la linea cosmética de aceites naturales TESSA. Claro, porque durante 20 años Gaelle trabajó en el mundo de las finanzas corporativas y nunca se preocupó mucho de lo que se ponía en la piel. En ese mundo vivía estudiando y analizando información financiera, que era lo que más le gustaba hacer. Sin embargo tras una enfermedad de su padre en 2011 esta mujer cambió de intereses, entrando de lleno al muno de la nutrición. “Mi padre se enfermó y para entender lo que le pasaba, empecé a leer mucho sobre enfermedades auto-inmunes. Ahí me di cuenta de lo importante de una buena alimentación para la salud y también me di cuenta que no sabía nada sobre ese tema”, recuerda.
Gaelle se puso a estudiar y tomó un curso de coaching en nutrición (Health Coach) en un instituto en Nueva York que luego profundizó viviendo en Boston. Apasionado con el tema partió con un blog, y de vuelta en Chile, emepzó a hacer coaching a personas, talleres, charlas, asesorías a empresas y clases de cocina. “Fue un cambio muy grande respecto de mi vida anterior”, dice hoy. Hace poco más de un año y luego de leer un artículo sobre la poca regulación de los químicos usados en la industria cosmética y el impacto en la salud de las personas, quedó horrorizada.
Muchos de estos elementos usados en la cosméticas son tóxicos y Gaelle pensó que nadie estaba realmente informado. “Me di cuenta que no vivía en forma consecuente. Por un lado, me preocupaba mucho de lo que comía comprando el pollo orgánico, los huevos de la gallina feliz, las carnes en una tienda especial, pero por otro lado, me aplicaba cualquier producto en la cara y cuerpo”. Así empezó a buscar productos en el mercado chileno, y como no encontró de la calidad que quería siguió rastreando hasta que en un viaje visitando a su familia a Bélgica encontré algunos basados en activos botánicos y sin químicos nocivos. Fue en ese momento que en su camino se cruzó Paulina Etcheberry, quien venía del mundo del Head Hunting. Ella tampoco tenía experiencia en el rubro cosmético, pero toda su vida, había sufrido problemas de la piel, con alergias, rosácea, acné y reacciones fuertes a ciertos químicos de cosméticos recomendados por su dermatólogo. “La Paulina llegó a la cosmética “clean” por su mala experiencia con la cosmética convencional y yo llegué por el tema nutricional”, dice Gaelle.
¿Por qué crees que no nos fijamos en los ingredientes y componentes que tienen las cremas y otros productos que nos ponemos en la piel, mientras sí estamos más atentos a lo que comemos?
Creo que solo en los últimos años estamos fijándonos en los ingredientes de lo que comemos. Por muchos años, confiamos ciegamente en los fabricantes, pensando que ellos tenían nuestro bienestar como prioridad, cuando la verdad es que tenían su bolsillo como prioridad. Por el aumento de la obesidad y enfermedades crónicas como sociedad hemos empezado a cuestionar lo que comemos y a pedirle mayor transparencia a los fabricantes. Creo que hoy día, el consumidor está más informado y trata de alimentarse mejor, y de a poco, esta exigencia está llegando al mundo cosmético. Ahora, leer ingredientes en etiquetas de productos alimenticios es bastante más simple que en los productos cosméticos. Llevamos con la Paulina más de un año en este tema, y la verdad es que aprendemos todos los días sobre ingredientes nuevos. Son más de 10.000 químicos los que se usan en la industria y es imposible conocerlos todos. Algunos son totalmente inofensivos, otros son tóxicos y a veces los nombres se parecen. Nosotras nos regimos por una base de datos (Skindeep del EWG.org) para revisar uno a uno cada ingrediente que usamos.
La gran mayoría de la gente no lee la lista completa de ingredientes, pero solamente los ingredientes recalcados por el fabricante en la etiqueta principal del producto. No creo que en el futuro ese tema cambie, pues siempre va a ser complejo y no vamos a tener más tiempo.
¿Qué elementos usados en cosmética son los más tóxicos? ¿Qué casos se conocen de que hayan producido algun efecto negativo?
Son miles los químicos usados en la industria y no todos son malos obviamente. Lo tóxico significa que puede dañar a nuestras células, órganos, causar daños neurológicos, y afectar el sistema endocrinológico, reproductivo o inmune. Hemos visto que hay muchos compuestos tóxicos en el mundo de los preservantes, con los parabenos y los liberadores de formaldehídos, potencialmente cancerígenos y/o disruptores del sistema endocrinológico. Por eso, en TESSA nos hemos enfocado a buscar preservantes naturales principalmente, y preservantes químicos no tóxicos cuando los naturales no nos han funcionado. Lo mismo pasa con las fragancias artificiales (perfumes) donde se esconden muchos químicos tóxicos, como los ftalatos, los que pueden afectar el sistema hormonal.
¿Qué beneficios tienen tus productos además de estar libres de elementos químicos?
Lamentablemente, aunque no lo queramos ni lo buscamos, estamos expuestos diariamente a toxinas (aire, contaminación, estrés, comidas en restaurantes), lo que aumenta la carga de desintoxicación del hígado. Dado eso, es muy importante cuidar también lo que te pones en la piel, ya que muchos químicos tóxicos logran penetrar esa barrera, llegando a la sangre y por ende a nuestras células. Usar productos cosméticos libres de toxinas contribuye a ayudar a que tu hígado pueda dedicarse a sus otras funciones, tan o más importantes aún para tu salud.
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